Por: Michael Krieg, 6º B, Alumno del Colegio Winston Churchill, Corresponsal
LA DERROTA DEL DRAGÓN
Ilustración de Abdiel Hernández, 6º año. Alumno de la Escuela José de Tapia Bujalance

Un día de verano, el dios Dragón y el dios Huracán se pelearon, nadie sabe realmente por qué, pero uno pensaba que tenía mayor poder destructivo que el otro. Al terminar la gran batalla, salió victorioso el dragón, que logró sacarle los ojos y el corazón al dios Huracán. Éste, no murió debido a que los dioses son inmortales, pero sufrió terriblemente y lastimaron mucho su orgullo. Con este dolor profundo, decidió vengarse, pero un oráculo le dijo que no podía vengarse, para poder vengarse, necesitaría un hijo mortal, quien después, pudiera entrar a la casa del dragón y robar los ojos y el corazón de él, y así fue.

El dios Huracán fue con un humilde campesino y le pidió la mano de su hija. El campesino decidió que aunque el dios fuera horrible, era un dios y valía la pena. El dios Huracán, después de un tiempo de casado, llegó a enamorarse de la campesina y tuvieron un hijo. Al hijo lo amó profundamente, la cual casi le devolvió el corazón, pero cuando el hijo creció, éste se fue apartando de su padre, lo cual entristeció al padre y le devolvió el sentimiento de venganza.


Ilustración de Andrei Kourchenko, 5º año. Alumno del Colegio Madrid.

Después de un rato, el hijo se enamoró de una hermosa chica y se quería casar, como era normal a su edad. Al decirle a su padre, y al saber que la novia de su hijo era la hija del mismo dragón, le permitió casarse, pero como regalo de boda, debía pedirle a su suegro, los ojos y el corazón del dios Huracán. El dragón aceptó pensando qué regalo más extraño era ese, y sin pensarlo, el dragón le dio lo pedido a su yerno, dos días antes de la boda.

Para la boda, el dios Huracán ya tenía sus ojos y corazón en funcionamiento, gracias a los cirujanos celestes. En la boda, el dios Huracán vio con gran rencor al dios Dragón y al salir de la ceremonia, lo retó. Aprendió de los errores del enfrentamiento pasado y sin mucho esfuerzo lo derrotó. Al enterarse de lo sucedido, el hijo del dios huracán, se dio cuenta que lo había usado su padre. Besó por última vez a su ya esposa y se suicidó. Así les enseñó a los dioses, un sentimiento que desconocían, este sentimiento era el del honor.

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