Por Ana Paula Ojeda, 6o año.
Alumna de la Escuela Bartolomé Cossío


 

 


Al siguiente lugar al que llegó Sofía eran unas montañas nevadas.
El terreno era escarpado y le costó mucho trabajo llegar a la punta, donde había un templo oriental que en la puerta decía: "TEMPLO DE LOS SECRETOS" Sofía entró, era un espacio muy amplio con olor a incienso. No había nadie y se oían muchas voces, también había un mueble muy viejo. Sofía lo abrió y leyó algunos papeles que había dentro. Se enteró de que las voces eran los secretos que la gente nunca decía, y moría sin contárselos a nadie. También leyó que cada vez que alguna persona viva entraba al templo, éste cambiaba de lugar. Sofía se asustó, pero el susto se le olvidó cuando vio el altar: ¡Era una M gigante formada por las mentiras que las personas dicen para proteger sus secretos! En eso empezó a temblar, Sofía salió corriendo… cuando volteó, el templo ya no estaba, pero la letra M, del altar, ahí seguía. En ese momento Sofía supo que la segunda letra era la M.

Siguió caminando y llegó a un lugar hermoso, a lo lejos se veía una selva y unas cascadas gigantes que surgían de la luz de la luna, eran tan altas que no se veía el principio. Como era de noche y había luna llena, parecía que las cascadas eran de plata. Había algo más, te atraían irresistiblemente. Al verlas Sofía exclamó -¡OOOH! …y en el eco resonó: -oooh… oooh… ooh… Y descubrió que ésa era la tercera letra. Sofía seguía acercándose a las cascadas irremediablemente, empezó a desnudarse, pero justo antes de tocar el agua, vio una roca tallada que decía: "Cascadas Primigenias" Junto, decía que de esas cascadas había salido la vida, y si alguien tocaba el agua volvía a nacer para siempre.

En eso estaba cuando escuchó una risa aterradora, era la bruja que se había dado cuenta que Sofía se había llevado el mapa. Sofía trató de ocultarse en la roca tallada pero la bruja la alcanzó con un hechizo y la paralizó. Al verla petrificada se puso todavía más celosa pues la muchacha se veía todavía más bella: tenía el cabello no muy largo, negro como el azabache, la piel morena y los ojos grandes y verdes, era alta y delgada… estaba a la mitad de la contemplación, cuando vio cascadas detrás de ella. Corrió a la orilla, e irresistiblemente se aventó… ahí se quedó para siempre… renaciendo cada día.
Sofía se puso muy feliz, hasta que se dio cuenta que… todavía faltaba una letra y ¡Había perdido el mapa!

FIN de la 2ª parte… No te pierdas el final.