Por: José Miguel Rentería Ortega, 13 años
Alumno del Churchill School

 

La televisión infantil tiene que entretener, interesar, informar y educar al televidente. Como ésta transmite un mensaje, creo que es hora de preocuparnos por el contenido de los programas y por qué tipo de educación queremos.

El contenido debe hacer al niño un ser mejor.

Los productores, directores y escritores de televisión para niños tienen un compromiso muy importante con nosotros: saber que la programación infantil debe hacerse a partir de los nosotros, es decir, mostrar lo que pensamos, sentimos y decimos. Yo me pregunto: ¿Las telenovelas "infantiles" en México "surgen y son para niños"? No. Son con niños, pero con temas para adultos. "Alegrijes y Rebujos", telenovela de hace algunos meses, trató temas que ni siquiera entendemos, tales como la infidelidad.

En el caso de México, la mayoría de las veces, no hacemos televisión infantil, la compramos. Pocos son los que la hacen: Alfredo Marrón, Patricia Gutiérrez, Susana Cortés y Edaena Mata de Once niños son algunos de ellos.

Once TV ha tratado, a través de los años, de producir televisión infantil de calidad. "El Diván de Valentina", "Camino a Casa" y "Bizbirije" son algunos de los programas de calidad que Once Niños nos ofrece, reconocidos internacionalmente en distintos festivales muy importantes en todo el mundo, como lo es el "Prix Jeunesse" en Europa.

Finalmente la televisión la hacen los adultos, las grandes empresas televisoras, ellos deciden si es más importante el "rating" y la comercialización, que la calidad, el contenido y lo visual. Al fin y al cabo la televisión es un negocio. Hay que exigir que se use lenguaje apropiado para nosotros, temáticas que nos entretengan y un contenido educativo. ¿Qué clase de futuro queremos para nosotros, si crecemos viendo a una esponja que no sirve para nada, o a unos desconocidos encerrados en una casa?