Por: Mauricio Cano, 10 años
Alumno de la Escuela Antonio José de Sucre





Era un día lleno de nieve cuando Timocho decidió salir a molestar a alguien.

Timocho vio a un niño y le dijo tomando una bola de nieve.
-¡Toma esto!-Timocho lanzó la bola golpeándole entre ambos ojos y tirandole contra la acera.
Mas tarde halló a tres niños que le caían mal entonces lo vieron, tomaron bolas de nieve y se las lanzaron.
Timocho las esquivó (efecto Matrix), golpeo un árbol cubierto de nieve y la avalancha los enterró.

-¡Idiotas!-Dijo Timocho.

Timocho los desenterró, y los colgó en un árbol de los calzones y se fue a su casa, pero antes los atascó de nieve por todas partes.

Al siguiente día, sabía que habría fiesta, la hacían como preludio a la Nochebuena, a Timocho le aburría y siempre la arruinaba con sus bromas.

Timocho le puso al pastel un cohete, lleno de una combinación de silicón, chicle y salsa, puso una canción de tono sonoro, puso cojines de broma con cajeta-chocolate untado.
Los invitados fueron llegando y sentándose, su Tía Ruth Cabeza de Vaca se sentó y al oír el sonido gracioso y ver el color café, se asqueo al igual que otros desafortunados.
Después, casi ensordecen por la música ¡Auch! ¡A cenar!, Timocho pidió encender la vela navideña la cual estaba conectada a la mecha de su cohete, y corrió como caballo hasta cubrirse tras un sillón en tanto oía un ¡Booooom!

Moraleja: No la hay ¡DEMÁNDENME!

 
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