Por Andrei Kourchenko, 6º año,
Alumno del Colegio Madrid, Enviado especial

 



En esta ocasión, por encargo de "El Cienpiés" viajé al Siglo XVII para entrevistar al gran científico, pero poco apreciado en su tiempo, Galileo Galilei, a quién ahora recordamos, ya que murió el 8 de Enero 1642, hace exactamente 362 años.

Andrei: Maestro Galileo ¿podría decirnos dónde nació?
Galileo: Por supuesto, nací en Pisa, Italia, en 1564.

Andrei: ¿La ciudad famosa por la torre inclinada?
Galileo: Esa misma, la torre se construyó en el siglo XII, de modo que cuando yo nací ya existía, pero entonces no estaba tan inclinada.

Andrei: Háblenos de sus estudios. ¿Cómo fue que llegó a ser tan famoso?
Galileo: Empecé estudiando medicina, pero después me di cuenta de que lo que verdaderamente me interesaba eran las matemáticas, la astronomía y la física, así que empecé a utilizar el Método Experimental, por lo que después se me conoció cómo el padre de dicho método.

Andrei: ¿Qué más considera que contribuyó a su fama?
Galileo: Yo retomé la teoría de Nicolás Copérnico, que decía que la tierra y los planetas giraban alrededor del sol y no al revés como se pensaba. Para ello me ayudé de observaciones a través del telescopio.

Andrei: ¿Usted inventó el telescopio?
Galileo: No, en Holanda ya existía, pero yo lo perfeccioné y descubrí los cráteres en la superficie de la luna, las manchas solares, las fases del planeta Venus, cuatro lunas del planeta Júpiter y que la Vía Láctea está formada por estrellas.

Andrei: ¿Qué pasó con su teoría de que la tierra giraba en trono al sol?
Galileo: Pues tuve que defenderla y me ocasionó muchos problemas: la Inquisición me acusó de ir en contra de lo que todos pensaban…

Andrei: ¿En contra del sentido común?
Galileo: Así es, lo que quiere decir que algunas veces, sobre todo en el terreno científico, lo que todos creen no siempre es lo correcto.

Andrei: Estoy de acuerdo con usted, y bueno, gracias por toda esta información.
Galileo: Gracias a ti, Andrei.
Ya de vuelta en nuestro tiempo, pienso que me hubiera gustado decirle que, más de tres siglos después, el Papa Juan Pablo II pidió disculpas por no haberle creído; que en el espacio el telescopio más potente que se haya construido lleva su nombre y que sus inventos y descubrimientos fueron la base de muchos desarrollos científicos. Pero no se valía que se lo dijera.


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