Por Alma Juárez, 13 años.
Corresponsal

…Hace tanto tiempo que llevamos juntas, hace tanto tiempo que nos levantamos juntas y empezamos un nuevo día, y aún me cuesta trabajo creer que sigues siendo mi amiga.

Hemos sufrido tanto, hemos llorado e incluso, alguna vez, deseé terminar nuestra amistad, pero tú me seguiste, me recordaste mis sueños, mis fantasías, mis ilusiones y mis promesas y me di cuenta que no podía dejar de quererte, dejar de agradecerte, simplemente, dejarte, y ese día te hice mi mejor amiga.

Aún recuerdo el día en que me humillaron y me hicieron sentir que no valía la pena nada de lo que yo hacía… ¡¡lloré tanto!! Entonces tu me abrazaste y sin palabras me enseñaste a toda la gente que me quería, a toda la gente que me admiraba y, por último, me demostraste lo valiosa que era y todo lo que podía hacer. Me ayudaste a levantarme, me enseñaste un camino difícil, lleno de obstáculos, de tristezas y al final, me prometiste que, a pesar de todo, siempre serías mi amiga, y así… continuamos juntas, yo y tú, mi mejor amiga, la Vida.

 
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