Por: Renata Cruz, 3er año
Alumna de la Escuela Herminio Almendros.

Hace mucho tiempo, en un castillo muy grande, vivía una princesa que salía todas las noches a contemplar la luna, y le gustaba tanto que decía:
-Me gustaría tánto vivir en la luna, -y su padre, al oír eso, estalló de enojo.

A la princesa se le ocurrió una idea muy loca y dijo:
-Haré unos zapatos que vuelen para llegar a la luna y poder verla.

-¡Qué idea más rara!... Los hizo esa noche y a la otra noche los usó, pero… ¡Qué vergüenza! se quemó los pies y no pudo caminar, ni contemplar la luna una semana.

Ella, muy triste, le dijo a uno de sus cargadores, que la llevara a la orilla del lago a contemplar la luna, y al llegar, una contempladita la hizo caminar y vio una hada que ¡la invitó a pasear con la luna! La princesa aceptó y se fijó lo hermosa que era la luna.

 
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