Por Tary Alfie Grego, 4º B,
Alumna del Colegio Monte Sinaí

Era un día que fui a un concierto de música clásica, y en el concierto estaban tocando una composición de Beethoven, entonces, en ese preciso momento que la empezaron a tocar, me imaginé que Ludwing Van Beethoven estaba dirigiendo la orquesta y pensé que tal vez cuando acabara el concierto podría entrevistarlo.

Acabando el concierto seguí a Beethoven y le grite: ¡Señor Beethoven! ¡Señor Beethoven!, pero el sólo se tapaba los oídos como si algo le afectara mucho, en eso me acordé -¡Ahh! el tiene un problema para escuchar, bueno, supongo que tendré que entrevistarlo escribiéndole en una hoja de papel, y así fue. Cuando lo alcancé, él volteó y me sonrió. Yo le escribí que si lo podía entrevistar, entonces movió su cabeza hacia arriba y hacia abajo y empecé escribiendo así:

Ilustración:Joan Rivera, 1998

Tary: ¿Cuando y donde nació?
Ludwing: Yo nací el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, Alemania.

Tary: ¿Quien fue su primer maestro?
Ludwing: ¡Fue mi padre! Él tocaba el era organista en Iglesias.

Tary: ¿Por qué se volvió un hombre depresivo, "enojón" y encerrado en si mismo?
Ludwing: mmm… Tal vez porque desde los seis años empecé a quedar sordo y ya no podía escuchar mi música; yo siempre digo que nosotros los compositores no debemos de llorar, porque estamos hechos de fuego.

Tary: ¿A que edad publicó su primera composición musical?
Ludwing: A los 12 años.

Tary: ¿Y cómo se vestía para tocar en el palacio?
Ludwing: Usaba un traje con pantalones ajustados de seda verde, medias también de seda, un chaleco blanco, una peluca trenzada, un sombrero que llevaba siempre bajo el brazo y un pequeño espadín.

Tary: ¿Cual fue su composición favorita?
Ludwing: Es muy chistoso porque de entre todas, las que más me gusta, es la que titulé "Para Elisa", pues siempre desee casarme con esa mujer, aunque en realidad, ella se llamaba Teresa, sólo que debido a mi mala letra, la gente al leer el titulo entendió que decía para Elisa.

Al final le dije: ¡Muchas gracias Señor Beethoven!, y me fui.
¡Mi entrevista no pudo ser mejor!