Por Marco Antonio Romero, 5º año,
Alumno de la Escuela Juan de Jáuregui

Medusa no siempre fue un monstruo. Originalmente había sido una hermosa doncella, esto es lo que sucedió.

Una tarde, se encontraba en el templo de la diosa Atenea, mirando su rostro reflejado en una pila de agua, cuando se dijo en baja voz: -En verdad soy hermosa… Soy más hermosa, incluso, que la diosa a la que está consagrado este templo.
Fue tan grande aquella ofensa para Atenea, que en ese preciso momento se presentó ante la doncella y ella, asustadísima cayó al suelo.

-¿Qué te has atrevido a decir? -Gritó la diosa muy enojada, -¡Lárgate!, ¡ve con las Górgonas*, que desde ahora serán las únicas en aceptarte! Medusa no pudo pedir misericordia, ni llorar, cuando intentó hacerlo, de su garganta solamente brotaron terribles rugidos. Se incorporó para mirarse en la pila y pudo ver cómo su rostro se hacía horrible. Rápidamente le crecieron unas alas y las manos y los pies se le desfiguraron y el cabello se convirtió en serpientes, además, todo lo que miraba se convertía en piedra.

Después Perseo* le cortó la cabeza para llevarla en sus expediciones para petrificar a sus enemigos.

*Górgonas: monstruos femeninos llamados Estenea y Euriaba.
*Perseo: Héroe, hijo del Dios Zeus.

La Ilustración me ayudó a hacerla mi hermana Ivonne de 16 años.


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