Por Joe Deok Kim, 3º B, Alumno del Colegio Americano

Una vez había un gato que nunca compartía…

Cuando su mamá le mandaba mucho lunch, sus amigos le pedían comida, pero él no les dio. Siempre cuando se encontraba comida, y sus amigos le pedían, tampoco les dio. Un día sus amigos le dijeron que se vaya de su mesa, y que tenían otro amigo que sí compartía.

Se fue el gato, y volteó para ver a sus viejos amigos y vio al nuevo amigo. Ese gato traía la misma cantidad de lunch y sí compartía. Entonces se sintió triste, y se fue a su casa y lloró toda la tarde, sin amigos.

Moraleja: Este cuento enseña que tenemos que compartir o si no, no vamos a tener amigos.
Adiós.

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