Por Pablo Demedros, 6 años, Alumno del Instituto Jan Amós

Había una vez un ratoncito muy travieso, que vivía en un agujerito dentro de una casa. Su mamá estaba muy preocupada, porque hacía muchas travesuras y siempre asustaba la señora que vivía en la casa y tenía miedo que algún día la señora quisiera matarlo.

La mamá ratona siempre le decía al ratoncito que ya no hiciera travesuras, pero el ratón nunca la obedecía y un día la señora se compró un gato para que atrapara al ratón y cuando el ratoncito quiso hacer una travesura… ¡el gato lo empezó a perseguir! ¡¡¡Y lo dejó sin cola!!!

El ratoncito corrió y corrió hasta su agujero porque estaba muy asustado y muy triste y le dijo a su mamá: -¡tenías razón, mamita, ya no vuelvo a hacer travesuras! Ahora voy a ser un ratón obediente.

Quiero decirles que yo le dicté este cuento a mi mami, porque como yo estoy en prepri, apenas conozco las letras para escribir, y le mando un beso a mi mami en su día.

 
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