Por: Michael Krieg, 13 años, Alumno y corresponsal del Colegio Britanico
Ilustraciones: Colegio Eugenio de Mazenod



Ilustración: Ana Everaert y Ana López, 5º A

La noche estaba estrellada, pero muy diferente a como debería ser, lo cual preocupó a los cuatro sacerdotes. La luna de aquella noche era enorme, hermosa, tan blanca como una enorme estrella, la cual se veía aun más hermosa al reflejarse sobre el lago de Texcoco. Después de investigar, los sacerdotes encontraron el motivo de estos cambios, cuando de pronto se escuchó un aterrador grito, como si fuera de una mujer que estuviera pasando por mucho dolor, era tan agudo que nadie lo pudo soportar, se escuchó por todo el imperio de Moctezuma.

Los sacerdotes lo suponían, cuando vieron salir una silueta de mujer del lago, el mayor de los sacerdotes dijo -Ha llegado nuestra hora, ¡¡¡¡es la diosa Cihuacoatl!!! -Con cara de preocupación otro de los sacerdotes dijo: -la diosa ha salido del agua y bajado del monte para prevenirnos; -y el más joven mencionó: -¿pero de que? …no hemos humillado a los dioses, y les hemos dado tributo cada que lo piden ¿de qué somos culpables? -y con una gran preocupación se dirigieron al palacio de Moctezuma.

-Moctezuma, Señor, tenemos malas noticias, -dijeron los sacerdotes.

-Eso imaginé ¿de qué se trata? -contestó Moctezuma

-Lo sentimos, todavía no lo sabemos con certeza, sólo sabemos de quien fue aquella silueta, aquella silueta que se veía hacia el oriente, aquella silueta blanca que flotaba en el aire, peinada de tal manera que pareciera que tuviera cornezuelos en la frente; pero lo que nos pareció aterrorizador fue lo que gritó: "¡Mis hijos, amados hijos míos, su destrucción está próxima… ¿A donde iréis, a dónde os podré llevar para que escapéis? ¡Hijos míos! ¡Estáis a punto de perderos!" -Este fue el aterrador mensaje de la diosa, Majestad.


Ilustración: Carlos Álvarez, 5º A

Esta fue la descripción de lo que había sucedido en aquella noche en la majestuosa ciudad Tenochtitlán. Moctezuma llevó a los sacerdotes a los archivos imperiales para buscar documentos o predicciones de la diosa Cihuacoatl.

Tardaron en buscarlo, pero no fue en vano, lo hallaron, y al interpretarlo, todos se atemorizaron, ya que en el código se hallaba escrita la desaparición del imperio, pero no seria solo el imperio, sino también sus dioses. Decía que al verse y oírse la diosa solo seria para prevenir al impero de la llegada de un ejercito de hombres mas poderosos, los cuales llegarían por el oriente, juzgarían al imperio y lo derrotarían y sus dioses serian más poderosos y derrocarían a los suyos.

Al escuchar esto Moctezuma, impresionado y a la vez indignado,gritó: -¡¿Más poderosos que nuestro dios Huitzilopochtli , y que el gran destructor Tezcatlipoca o que nuestros dioses de la guerra y de la sangre?! Los cuatro sacerdotes, con temor, movieron la cabeza diciendo que si. Moctezuma guardó silencio y se quedó pensativo, humillado y hundido en su trono de piedras preciosas. Mientras los sacerdotes doblaban los códices y se retiraban, Moctezuma se preocupaba más y más, y mientras esto sucedía, dieron las doce de la noche y se volvió a escuchar el aterrador grito: -¡Ay mis hijos, ay, aaaaaaaaay! -El grito se repitió por cuantas horas tenía la noche, y siguió repitiéndose también, después de la llegada de los españoles.


Ilustración: Carlos Álvarez, 5º A

Los españoles le temían y siempre se ocultaban al acercarse la hora en la cual aparecía esta mujer, a la cual apodaron "La Llorona". La Llorona sólo lloraba por sus hijos y caminaba hacia el oriente por las plazas y por las calles sin poderse acercar a ninguna representación de aquellos otros dioses que derrocaron a sus hermanos.

La diosa Cihuacoatl ha tenido muchos mitos, pero solo uno cierto, el mito de la diosa madre de nosotros los mexicanos, quien nos vino a prevenir de una catástrofe, una catástrofe de la cual surgió el México actual, pero destruyó un maravilloso imperio, el imperio de Moctezuma.