Por Ana Elisa Gual Alcántara, 10 años.



Había una vez un gato que no podía maullar, sino que sabía ladrar, y cuando el intentaba maullar se burlaban de el, por eso siempre estaba callado.

Un día de esos, su dueña le dijo que no se avergonzara porque no sabía maullar, que cuando ladraba parecía que cantaba.
Entonces se unió a una banda de animales, y se convirtieron en los más populares porque él era el solista.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.