Por Eric Cuellar, 12 años

"Me llamo Pedro Linares, todo comenzó cuando tuve que pasar bajo una muy enorme campana, de la cual su sombra llegaba del mercado de Sonora al Zócalo, acompañado de algunos con no mucha suerte. Había que recorrer un angosto sendero de piedra, tan angosto como un lápiz, y algunos trataban de avanzar como equilibristas en una cuerda, pero a los pocos pasos caían. La única forma de llegar al otro lado era aferrarme a las rocas penosamente. Cuando llegué al otro lado vi a una criaturas con formas satánicas, desconocidas. Aún antes de verlas les puse como nombre "alebrijes", tomando en cuenta el horrible sonido que emitían: ¡alebrijeeeees, alebrijeeeees, alebrijeeeees...!

Me pude escabullir de entre los alebrijes gracias a dos muchachas vestidas de blanco, las cuales me mostraron la salida. Al llegar a mi casa llegué rendido y rápidamente me acosté en la cama. Al día siguiente me dolía todo el cuerpo, olía a ceniza y estaba semiciego. A las pocas horas un fotógrafo se colocó frente a mi casa y me dijo que yo estaba muerto debido a mi mal estado, me recetó una pomada hecha de hierbas y un kilo de polvo que tomaría por todo un mes. Le dije que no tenía como pagarle todo eso, pero el dijo que luego volvería por su paga. Después de un mes me sentía como nuevo, ya podía ver y tenía una enorme felicidad".

-Todo esto fue lo que me dijo el señor Pedro Linares en su Viaje al más allá.

Pedro Linares murió el 26 de enero de 1992. Los alebrijes fueron inventados por esas revelaciones que él tuvo a los 30 años. Después de su sueño comenzó a crear a los alebrijes tal y como los vio, para el no era difícil, ya que tenía todos los materiales, pues era "Cartonero" de oficio. Después le siguieron sus hijos y ahora sus nietos.
Actualmente los alebrijes son conocidos en Europa, Estados Unidos y en todo nuestro país. Si tú no los conoces todavía, los puedes encontrar en algunas tiendas y en parques, museos o ferias donde muestran artesanía mexicana.
En nuestro taller de verano hicimos alebrijes. Se hacen con alambre y diferentes clases de papel. Al final los pintamos de colores llamativos.